Me llamo Aniko, tengo
26 años y nací (y crecí) en Buenos Aires, Argentina.Desde muy chica tuve en claro qué tipo de vida quería vivir.
Siempre soñé con viajar por el mundo, conocer otras culturas y escribir acerca de eso.
Desde chica decreté: “Cuando sea grande quiero ser viajera”.
Siempre soñé con viajar por el mundo, conocer otras culturas y escribir acerca de eso.
Desde chica decreté: “Cuando sea grande quiero ser viajera”.
Muchos se rieron de mi supuesta ingenuidad, muchos (muchísimos) me dijeron, casi ofendidos, que eso no era un trabajo “de verdad”, muchos desestimaron mis sueños por considerarlos solamente un ideal inalcanzable. ¿Querés ser viajera? ¿Y de qué vas a vivir? Viajar cuesta mucha mucha plata, dejá de soñar y ponete a trabajar.
Sin embargo, a pesar de mi supuesta “anormalidad”, ese sueño de viajar por el mundo y ser escritora se fue haciendo cada vez más fuerte. Siempre tuve en claro que mi espacio de trabajo no iba a ser una oficina y que mi horario de trabajo no iba a ser de 10 a 18: mi espacio iba a ser cualquier lugar del mundo donde tuviera un cuaderno, una birome y mis ojos (y, para modernizarme, también una computadora y una cámara de fotos), y mi horario iba a ser 24 horas al día, ya que viajar es un trabajo a tiempo completo.
En el 2008, cuando terminé la universidad, decidí que era momento de empezar con mi profesión de viajera. Y en vez de seguir el camino socialmente esperado, agarré la mochila y me fui de viaje por América latina por nueve meses y realicé trabajos de cronista de viajes. Entre el 2010 y el 2011, gracias a la aparición de mis primeros sponsors, viajé a Asia por 16 meses y comencé a escribir mi blog “Viajando por ahí”.
En estos últimos años, a ese sueño inicial se le sumaron otros, mucho más idealistas, mucho más desafiantes: primero, el de mostrarle a quienes me leen que el mundo es un lugar mucho más amigable, hospitalario y pequeño de lo que pensamos. Que una persona, por ser de cierta nacionalidad, no es “mala” ni “buena”. Que un grupo de gente, por pertenecer a una étnia o religión no es “esto” ni “lo otro”. Que todos los seres humanos somos, en el fondo, iguales, más allá de nuestra raza, nacionalidad, sexo, religión.
Y segundo, el de mostrar, a través de mi ejemplo y el de tantos otros que están llevando una vida así, que se puede vivir viajando, que viajar no es un lujo reservado para quienes les sobra el dinero, que viajar no es solamente hacer turismo ni estar de vacaciones.
Cuando me preguntan “¿cómo hacés para sustentar tu estilo de mi vida?”, quisiera responderles haciéndoles la misma pregunta: ¿cómo hacen ustedes para sustentar el suyo? Creo que todo se reduce a una elección: en qué queremos gastar nuestros ingresos y nuestro tiempo; y en mi caso, ambos están destinados a viajar.
Y así, casi sin darme cuenta, trás cuatro años en la ruta me convertí en una Nómada Digital. 


No hay comentarios:
Publicar un comentario